El
centrodelantero Peralta marcó el primero con un remate rasante a los 30
segundos de partido, que se convierte en el gol más rápido en una olimpiada y
el segundo de cabeza (75′), como héroe en las redes aunque el mérito de la
hazaña fue de todo un equipo organizado ante un Brasil en el que decepcionaron
sus estrellas, Neymar y Oscar, aunque un potente Hulk (90+1) pudo descontar.
A Brasil le
faltaron la magia y el talento de sus individualidades y terminó jugando, en
vano, con cuatro delanteros pero incapaz de producir jugadas desequilibrantes.
La Seleçao
vivió la desilusión de volver a perder la oportunidad de ganar la medalla de
oro olímpica, único trofeo que falta en sus vitrinas.
México hizo la
proeza y saltó al olimpo con el más grande triunfo que jamás haya soñado.
Brasil, cinco
veces ganador de la Copa del Mundo y que ostenta dos medallas de plata y dos de
bronce olímpicas, se quedó así nuevamente sin el único título que le falta.
Lo más cerca
que había llegado México a una medalla fue cuando perdió el partido por el
bronce con Japón como anfitrión en 1968.




